La popularidad de estos productos se basa en promesas de rendimiento rápido. Sin embargo, existe alarma entre los especialistas por sus efectos sobre el corazón, la mente y el metabolismo, según Mayo Clinic

El consumo de bebidas energéticas ha crecido de forma significativa en los últimos años, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes, impulsado por la promesa de un aumento inmediato en el rendimiento físico y mental.
La popularidad de las bebidas energéticas se debe, en gran parte, a la percepción de que mejoran la resistencia física, la fuerza muscular y la concentración, lo que las convierte en una opción recurrente para estudiantes, deportistas y personas que buscan combatir la fatiga.
La cardióloga Anna Svatikova, de Mayo Clinic, señala que “estas bebidas se han vuelto tan populares porque potencian el rendimiento físico y mental”, lo que explica su atractivo entre los más jóvenes.
Entre los beneficios reportados a corto plazo, diversos estudios citados por Mayo Clinic indican que la cafeína presente en estas bebidas puede mejorar la memoria, la atención y la velocidad de reacción. En el ámbito deportivo, se ha observado que el consumo previo de cafeína puede incrementar la capacidad aeróbica y reducir la percepción de esfuerzo durante el ejercicio, permitiendo mejores tiempos en pruebas como carreras o natación.
Svatikova enfatiza que “el consumo de bebidas energéticas puede aumentar la presión arterial incluso en personas sanas”, y que los efectos cardiovasculares incluyen palpitaciones, arritmias y alteraciones en la actividad eléctrica del corazón. A nivel mental, se han documentado casos de agitación, insomnio, ansiedad, depresión e incluso convulsiones.
Ciertas poblaciones deben extremar la precaución o evitar por completo el consumo de bebidas energéticas. Entre ellas se encuentran niños, adolescentes, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, personas con hipertensión, arritmias, ansiedad o que toman medicamentos que puedan interactuar con la cafeína.
La mezcla de estas bebidas con alcohol o drogas representa un riesgo adicional, ya que la cafeína puede enmascarar los efectos sedantes del alcohol, llevando a un mayor consumo y aumentando la probabilidad de intoxicación.
Mayo Clinic destaca que cerca del 42% de las visitas a emergencias relacionadas con bebidas energéticas involucran la combinación con alcohol, medicamentos o sustancias ilegales.
Recomendaciones y alternativas naturales
Ante la falta de regulación y la variabilidad en la composición, Mayo Clinic recomienda a los consumidores leer detenidamente las etiquetas, optar por productos con menor contenido de cafeína y azúcar, y evitar mezclar las bebidas energéticas con otras sustancias.
Señales de alerta como temblores, palpitaciones, insomnio o la necesidad de consumir cantidades crecientes para obtener el mismo efecto pueden indicar el desarrollo de tolerancia o dependencia, situaciones en las que se aconseja reducir o suspender el consumo y buscar apoyo profesional.
Como alternativas más seguras, Svatikova sugiere recurrir a bebidas naturales como café, té, yerba mate o cacao, que aportan cafeína junto a otros compuestos beneficiosos. Además, destaca la importancia de hábitos saludables para mantener la energía a largo plazo: ejercicio regular, una dieta equilibrada, descanso adecuado e hidratación suficiente.
Aunque las bebidas energéticas pueden ofrecer un impulso temporal, los expertos de Mayo Clinic insisten en que los verdaderos cimientos de una vida activa y saludable se encuentran en la adopción de rutinas que favorecen el bienestar integral, cuyos efectos positivos superan ampliamente a los de cualquier bebida enlatada.
